Impresionantes formaciones rocosas de alturas considerables
Descubre uno de los secretos mejor guardados de la Sierra de Amula: Las piedrotas de las Peñas. Se encuentran dispersas dentro de un área natural a pocos kilómetros al norte de Atengo. Son un conjunto de formaciones rocosas que se alza como guardianas del paisaje, ofreciendo al visitante una experiencia que combina aventura, naturaleza y asombro.
El recorrido hacia ellas es parte de la magia: veredas que se abren paso entre árboles principalmente de encino y una flora silvestre diversa donde destacan cactus y magueyes. Poco a poco, las piedras aparecen y desaparecen entre el follaje, hasta revelarse en toda su magnitud. Son quince colosos que alcanzan hasta 120 metros de altura, bautizados con nombres que evocan su silueta —Las comadres, La tortuga, El hongo, El rostro.
Subir a varias de ellas es posible con algo de pericia y precaución, y desde lo alto se obtiene una vista privilegiada: el bosque extendiéndose en todas direcciones, otras rocas emergiendo entre la vegetación y la atmósfera única que crean el canto de las aves y el silbido del viento entre las copas de los árboles. Frente a estas piedras monumentales, la comparación con la escala humana resulta inevitable: aquí se comprende la grandeza de un secreto turístico que apenas comienza a revelarse.
Y si hablamos de sorpresas, la experiencia puede complementarse con una cascada escondida en las entrañas del bosque, un rincón refrescante que invita a detenerse antes de emprender el camino de regreso.
Visitar Las Peñas es más que un paseo: es una invitación a dejarse envolver por la naturaleza, a descubrir un tesoro que hasta ahora solo conocen los habitantes de la región y a ser parte de la historia de un destino que está listo para darse a conocer.







